19 nov. 2012

Bulgaria, más allá de los penaltis del 94

Vidin, Bulgaria. 19 de noviembre de 2012.

¿A qué les recuerda Bulgaria? Si son suficientemente viejos, recordarán que Bulgaria es el país que nos eliminó, en penaltis, del Mundial de Estados Unidos 1994. México había avanzado como primer lugar de un grupo difícil, en el cual se habían enfrentado a Italia (empate 1-1) Noruega (derrota, 0-1) e Irlanda (victoria 2-1). Bulgaria, por su parte, había arrancado el torneo perdiendo 0-3 con Nigeria, pero luego había vencido a Grecia 4-0 y a Argentina 2-0 (con todo y Maradona  un amigo futbolero y con memoria enciclopédica me corrige en este punto: Maradona fue expulsado del torneo tras el juego contra Nigeria, luego de dar positivo por efedrina). Así, Bulgaria había avanzado a los octavos de final como 2o lugar del "grupo de la muerte".  Hristo Stoichkov, quien entonces jugaba en el Barcelona FC, era la estrella de la selección búlgara.

Pero creo que aquel 5 de julio México llegaba a ese duelo de octavos de final como favorito. Era un equipo con excelentes jugadores como Claudio Suárez, Zague, Marcelino Bernal, Nacho Ambriz, Luis García, Joaquín Del Olmo, Ramón Ramírez y por supuesto Jorge Campos. El DT era Miguel Mejía Barón, quien había recibido la selección de manos de César Luis Menotti. Este último había impulsado una nueva mística al equipo, y había desarrollado un sistema de juego más dinámico, más técnico, centrado en la posesión del balón. Un sistema de juego que, más o menos, se mantiene hasta nuestros días (o al menos eso tengo entendido -mis amigos expertos me podrán corregir en esto). Atrás había quedado el fatídico episodio de los "cachirules" y el veto de la FIFA a participar en competencias internacionales. En resumen, México tenía todo para ganar. Además, el mundial era en EUA y este duelo en particular en NJ, de modo que los mexicanos tendrían gran apoyo en tribuna.

Pero no resultó. Bulgaria nos empató 1-1 en el tiempo regular y luego nos echó en penaltis (3-1). En la siguiente ronda Bulgaria derrotó a Alemania -campeón vigente del mundo- para después caer en semifinales con Italia y luego perder feo (0-4) contra Suecia, en el partido por el 3er lugar. Bulgaria fue la revelación del torneo, y desde entonces no han vuelto a pintar en el futbol internacional (desde 1998 ni siquiera han clasificado para un mundial). En toda su historia, Bulgaria ha tenido un solo equipo fuerte. Y fue el que nos tocó. 

Y, por si quieren revivir esa fatídica ronda de penaltis, que inició con tres penaltis fallados...



Todo lo que acabo de escribir no tiene nada que ver con mi viaje, excepto por el hecho de que estoy de vuelta en Bulgaria. Vine aquí en mayo y junio de 2010 y me encantó. Es un país tan parecido a México en muchos aspectos (de acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, tienen prácticamente el mismo nivel de desarrollo que México). Pero en otros aspectos es un lugar exótico. El más evidente es el idioma, o más bien el sistema de escritura: otra vez, el alfabeto cirílico! Pero aquí lo usan de forma exclusiva. En Serbia, pese a que el alfabeto cirílico era el oficial, una gran cantidad de información (en tiendas y restoranes; en la publicidad en TV y en las calles; en sitios web) estaba en el alfabeto romano (el nuestro, pues). No, en Bulgaria de verdad tienes que aprender el alfabeto cirílico, o si no estás frito (te sientes como en China). Ya que aprendes a reconocer las letras (que tienen, todas, una equivalencia directa en nuestros caracteres) empiezas a reconocer muchas cosas. Por ejemplo, en la foto de abajo pueden ver una zapatería. Dice "1001 моделa", que en nuestro alfabeto diría "1001 modelos". Pero, sin conocer el alfabeto cirílico, no tendrías ni idea.

El alfabeto cirílico puede ser intimidante al principio, pero
poco a poco le agarras la onda

Bulgaria ingresó a la Unión Europea (UE) en 2007, la más reciente expansión, junto con Rumania. Son los dos países más pobres de la UE. El ingreso promedio de un búlgaro es ligeramente inferior al de un mexicano, aproximadamente 40% del promedio de la UE (el PIB per cápita, ajustado por poder de compra, era de 15,270 dólares en México y de 14,603 en Bulgaria en 2011, según el Banco Mundial). Como en muchos países ex-socialistas de Europa, los pueblos y ciudades de Bulgaria están plagados de monstruos de concreto en franco deterioro -edificios de apartamento, fábricas, estaciones de tren, etcétera. Es evidente, con sólo mirar los edificios y las calles, que estos países vivieron una revolución económica brutal en las últimas décadas (el transitar del socialismo al capitalismo) a la cual quizá no se han terminado de adaptar (Europa Central es otro boleto). Además, la región donde estoy actualmente, en el extremo noroeste de Bulgaria, es la más atrasada del país. En las calles de Vidin -la capital regional- hay pocas tiendas, pocos restoranes, y varias carretas tiradas a caballo. Queda claro que no hay mucha gente con dinero. Bueno, y los precios dicen mucho: en qué otro país de la UE puedes comer una cena completa, en un restorán decente, por menos de 5 Euros? 

Las carretas tiradas por caballos o bueyes son muy comunes
en Bulgaria y otros países balcánicos. 


Bueno, quiero dejar de lado la economía. Y hablar de algo que me ha llamado la atención de esta ciudad, Vidin: su historia multicultural, marcada por una larga sucesión de conquistas. Esa también ha sido la historia del país en su conjunto. La cosa va más o menos así:

Hace mucho tiempo estuvieron por aquí los romanos. Más tarde, una confederación de pueblos eslavos (que poblaron gran parte de Europa Central y Oriental) y protobúlgaros (etnias túrquicas, originarias de Asia Central) fundaron el Primer Imperio Búlgaro, a la sombra del gran Imperio Bizantino. En el Siglo IX el Imperio Búlgaro adoptó el cristianismo ortodoxo (que ha sido la religión dominante en Bulgaria hasta nuestros días). Bulgaria fue conquistada por los bizantinos en el siglo XII, pero a fines del mismo lograron reconstituir el Segundo Imperio Búlgaro. Pero en el siglo XIV los turcos otomanos conquistaron Bulgaria, y paso casi todos los Balcanes, y en 1453 Bizancio (hoy Estambul), capital del otrora poderoso Imperio Bizantino. Por los siguientes cinco siglos, Bulgaria fue una provincia del Imperio Otomano, que en su apogeo se extendía desde el Golfo Pérsico hasta Hungría

Una mezquita en Vidin, parte del legado de cinco siglos de
dominación otomana (turca)

En 1878 Bulgaria, con ayuda de Rusia, logró su independencia y se convirtió en una monarquía constitucional. Entre esa fecha y la Primera Guerra Mundial, Bulgaria tuvo problemas tanto con lo que quedaba del Imperio Otomano como con sus vecinos, que también eran países nuevos. Básicamente, era una rebatinga por los territorios que los turcos otomanos estaban teniendo que soltar: en la Primera Guerra de los Balcanes, en 1912, Serbia, Grecia y Bulgaria se fueron contra Turquía, y ganaron. En la Segunda Guerra de los Balcanes, Bulgaria se fue contra Serbia y Grecia, sus exaliados, porque estaba insatisfecha con el botín de la primera guerra. Y Bulgaria perdió.

En la Primera Guerra Mundial Bulgaria se alió con Alemania, Austria-Hungría y (oh sorpresa!) Turquía para intentar vengarse de Serbia, que le entró al conflicto del lado de Rusia, GB y Francia. Pero, una vez más, Bulgaria estaba del lado de los perdedores. Tras la guerra el país entró en una fase de inestabilidad política y económica, agravada por la crisis mundial de los años 30. Tras un golpe de Estado en 1934, Bulgaria se convirtió en una dictadura militar, y se comenzó a acercar a las potencias fascistas (Alemania e Italia). Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Bulgaria era aún neutral pero eventualmente decidió ingresar a la guerra como aliado de Alemania, para facilitar la invasión nazi de Yugoslavia en 1941. El régimen búlgaro protegió a los judíos búlgaros del Holocausto, pero sí colaboró con los nazis en otras partes de los Balcanes.

Sinagoga en ruinas, en Vidin. Toda la comunidad judía local, que
logró evitar la deportación nazi a los campos de concentración,
 migró a Israel tras la Segunda Guerra Mundial

Cuando acabó la guerra, Bulgaria quedó dentro de la esfera de influencia de la Unión Soviética. Bulgaria, como gran parte de Europa, estaba en ruinas. Apoyado por los soviéticos, el Partido Comunista de Bulgaria tomó el poder en 1944 e hizo lo que acostumbran hacer los regímenes comunistas: crear un régimen autoritario y una economía centralmente planificada, basada en la industrialización forzada y en la colectivización de la agricultura. Tras la caída del muro de Berlín, los comunistas tuvieron que organizar elecciones por primera vez en 1990 y... las ganaron. Pero el comunismo, como en el resto de Europa (y del mundo) ya estaba muerto. Bulgaria transitó al capitalismo de forma dolorosa y lenta. Buscó su integración con el resto de Europa, y comenzó a atraer inversión extranjera. El ingreso de Bulgaria a la UE en 2007 no es el fin de este proceso, pues aún le falta mucho a Bulgaria para converger con los niveles de prosperidad de Europa occidental.


Iglesia ortodoxa en Bulgaria. El cristianismo ortodoxo sorteó
5 siglos de dominio otomano y cinco décadas de comunismo.

¿Para qué me molesto en escribir un poco sobre la historia de Bulgaria? Pues porque en la práctica esta historia se respira en las calles y parques de las ciudades y pueblos búlgaros. En Vidin, donde estoy ahora, hay una fortaleza -Baba Vida- que ejemplifica cómo cada fase histórica ha sido construida sobre la anterior. Al entrar a la fortaleza hay una explicación en la pared sobre las 4 etapas de construcción del sitio:

Romanos, protobúlgaros, austriacos y otomanos participaron,
en distintos siglos (y milenios!) en la construcción de Baba Vida
Así se ve la fortaleza Baba Vida desde fuera. Vidin, Bulgaria

 Una de las cosas que me encantan de esta fortaleza es el modo en que intentan representar la "vida cotidiana" hace algunos ayeres. Por ejemplo, en el calabozo se puede ver cómo era la vida de los prisioneros (con todo y las inolvidables sesiones de tortura). He aquí la evidencia:


Los prisioneros de Baba Vida
 En fin, voy a estar un rato en Bulgaria, y ya desde ahora he de confesar que me gusta mucho este país. Es a la vez familiar y exótico, europeo pero con influencias orientales, el idioma es divertido (leer en cirílico es como descifrar un código no muy difícil) y además, desde mayo de este año está prohibido fumar en restoranes, bares y cafés. Lo que quiere decir que mi visita a Bulgaria será infinitamente más placentera! Que yo sepa, es el primer país de los Balcanes en tomar semejante decisión (tan acertada). Ojalá sirva de ejemplo a otros. 

Y también me alegra ver que en Bulgaria podré seguir comiendo sombreros de Nacho cheese, que -no hace falta decirlo- es un world snack fundamental para la dieta de los mexicanos. Cactus, sombrero, Chichen Itzá y guitarra: no faltaba más! 

Chio es una marca rumana, y estas frituras las exportan a varios
países balcánicos
Me despido con este mapa de lo que será mi ruta de las siguientes dos semanas. Sí, en tan sólo 14 días estaré en Estambul y con ello cerraré el año, tras haber recorrido más de 8300 km a lo largo y ancho del Viejo Continente. Las marcas azules y verdes son los lugares por donde ya he pasado, las marcas amarillos son mis próximos destinos. Estaré en Estambul antes de terminar la primera semana de diciembre!



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