26 sept. 2012

Tres meses después

Esta semana cumplí 3 meses viajando en bicicleta. El 23 de junio comencé a pedalear mi queridísima Surly LHT en Penzance, Inglaterra. Hasta hoy he recorrido más de 5,700 kilómetros en ella, a través de 6 países (Inglaterra, Escocia, Francia, Bélgica, Holanda y Alemania). Hasta hoy, han sido 96 días de viaje: 68 pedaleando y 28 reposando, turisteando o socializando. En total, he pedaleado 304 horas, a una velocidad promedio de 18.3 km/h (puede parecer poco, pero es una velocidad bastante superior a la de los autos en la Ciudad de México!). En promedio, mi desplazamiento diario (sin contar los días de descanso) ha sido 84 kilómetros -más o menos la distancia del centro de la Ciudad de México a Cuernavaca. Abajo pueden ver el mapa del recorrido hasta ahora:


View Europe on my bike in a larger map


Inicié el viaje a principios del verano. Hoy estamos en otoño. A veces se siente frío en las mañanas, me ha tocado pedalear a menos de 10 grados centígrados. Ya estoy pensando en comprar ropa de ciclismo para el invierno, sobre todo pantalones y jersey ciclista de manga larga. Pero por el momento aún estoy bien con lo que tengo. Cuando tenga que traer la chamarra puesta todo el día, día tras día, pensaré en adaptar mi vestimenta. Confío en que el otoño en Europa central no será cruel, que se mantendrá en temperaturas razonables hasta cuando menos fines de octubre. Lo que me afecta de manera más directa es la reducción en las horas de luz. En los últimos días, la hora del atardecer ya se ha convertido en un factor importante para decidir dónde y cuándo parar para pasar la noche. En Koblenz literalmente me agarró la noche totalmente desprevenido: llegué a un hostal, ubicado en la cima de una colina, para que me dijeran que estaba lleno. Eran las 7 de la noche. Inmediatamente oscureció. Así, en la oscuridad, tuve que seguir pedaleando y eventualmente encontré un sitio de camping. Pero quiero evitar a toda costa tener que pedalear en la noche. Ello implica terminar mis días a las 5.30 PM. A fines de octubre, cuando se retrase el horario 1 hora (fin del horario de verano), tendré que acabar mi día ciclista a las 4 PM más o menos (e iniciarlo más temprano).

El look de náufrago, tres meses después

En la cima de esa colina está un hostal, cerca de Koblenz.
Cuando llegué, me dijeron que estaba lleno. Se hizo la noche.
Tuve que seguir pedaleando hasta encontrar un campsite.

Celebrando mis 3 meses de viaje con un platillo típico alemán...
cuyo nombre he olvidado. Pero básicamente es pescado (arenque),
huevo, papas y ejotes. Y una copa de vino blanco local.


He recorrido Alemania con rapidez. Entré al país el 15 de septiembre, proveniente de Holanda. He pasado por ciudades como Kleve, Dusseldorf, Colonia, Koblenz, Wiesbaden, Frankfurt am Main, Würzburg y Nuremberg. Primero bajé de norte a sur por el río Rin, y luego crucé de oeste a este por el río Main. Alemania ha sido un país de contrastes: mis primeros días atravesé la enorme región industrial del río Rin, en torno a la zona conurbada de Duisburg-Essen-Dortmund (a menudo denominada "la megaciudad del Rhine-Ruhr", con 11 millones de habitantes). Tras dejar atrás Colonia, pude disfrutar por primera vez de paisajes pintorescos y pedalear a lo largo del río Rin en relativa calma. Más adelante, viré hacia el este para subir las primeras colinas grandes desde Escocia. De hecho, en Alemania he tenido los dos días más duros, en cuanto a ascensos verticales, de todo el viaje: el 21 de septiembre, en el trayecto de Koblenz a Wiesbaden, subí 1532 metros! Un nuevo récord personal. En las montañas de Escocia, en el día más difícil de aquel recorrido a través de Gran Bretaña, mi ascenso total fue de 1355 metros (esto lo sé gracias al GPS, que mide la altitud en todo momento). Dos días después del trayecto Koblenz-Wiesbaden, cuando iba de Frankfurt am Main a Lohr, ascendí 1522 metros. Pero afortunadamente las piernas ya están bien entrenadas para este tipo de prueba física, y no me sentí agotado al día siguiente:

Los gemelos de las piernas han crecido de forma descomunal
En un par de días cruzaré de Alemania a la República Checa, dejando atrás Europa occidental para entrar en Europa central y oriental. Cuando yo nací, esa frontera formaba parte de la "cortina de hierro", que dividía a las naciones de Europa occidental (democracias liberales con economías de mercado) de las naciones de Europa central y oriental (regímenes socialistas alineados con la Unión Soviética). Hoy en día, prácticamente no existe una frontera entre la República Checa y Alemania; desdd 2004 la R. Checa es miembro de la Unión Europea y del tratado de Schengen (libre tránsito de personas en la UE). La R. Checa fue el primer país el ex-bloque socialista en alcanzar el estatus de país desarrollado según el Banco Mundial. De cualquier modo, los estándares de vida son ligeramente inferiores en la R. Checa respecto a Alemania y la mayoría de los países de Europa occidental, y los precios también son menores. En mi recorrido por este país visitaré ciudades como Pilsen (cuna de la cerveza homónima) y Praga, más algunas otras que iré descubriendo. Luego seguiré hacia Eslovaquia, nación que se separó pacíficamente de Checoslovaquia en 1993.

La pausa de media mañana para tomar un café helado, consultar
el mapa y leer un capítulo de un libro en mi Kindle
Los invito a revisar las fotos de todo el viaje en mi página de Flickr y checar mis videos en YouTube. El próximo post será redactado, seguramente, desde el otro lado de la ex-Cortina de Hierro. ¡Hasta pronto!

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