31 ago. 2012

El país del buen vivir

"¡Cuidado con el jabalí!" me advierte un conductor que viene en la dirección contraria, y que segundos atrás me había hecho la señal para que me detuviera. Yo, que no tengo mucha idea de animales salvajes, me imaginé una bestia tipo Pumbaa del Rey León -un jabalí con enormes colmillos, capaz de destruir todo a su paso. Desconcertado o incluso angustiado, le pregunté al amable conductor si, en ese caso, no sería mejor buscar una ruta alternativa (contexto: estamos en una carretera secundaria en Normandía, entre una granja y unas tierras de cultivo). Pero me dijo que no, que solamente había que tener cuidado ¡de no chocar con la criatura! Bueno, metros adelante mi desilusión (y mi alivio) fue grande al ver que el célebre jabalí no era sino un puerquito peludo y café, que trotaba alegremente en dirección opuesta a la carretera. Era claro que la pobre criatura no tenía idea de lo que hacía, aunque de algún modo había (supongo) burlado la valla de su granja. Recuperé mi aliento y seguí adelante, no sin antes observar el odómetro (el contador de distancia de mi bicicleta). Marcaba 3997 km. Me emocioné. Pedalée otros 3 km a toda velocidad, hasta llegar a la mágica cifra de 4000 kilómetros, y entonces me detuve: 

Cuatro mil kilómetros
Al iniciar esta aventura calculé que, para llegar a Asia en bicicleta (más precisamente, al Lejano Oriente) tendría que pedalear algo así como 16 mil kilómetros. Ya llevo una cuarta parte! Aunque claro, estoy iniciando por los países más fáciles. Pero de cualquier modo, me da gusto haber completado una distancia que hace unos meses me parecía tan lejana. Y sobre todo, me da gusto que estoy físicamente al 100%, que puedo acabar mis recorridos diarios de 90, 100 o 120 km entero y sin dolores de ningún tipo, y que la bici me ha respondido muy, muy bien y no le he tenido que cambiar nada. No recuerdo si lo mencioné en este espacio pero hace unas semanas llevé mi bici a una tienda en Oxford, Inglaterra para que la revisaran y le dieran mantenimiento a los cables de los frenos y de los desviadores. Me dijeron que la bici estaba en perfecto estado!

La expedición al día de hoy

Al término de mi segunda semana en Francia estoy en la bella ciudad de Rouen, capital de la Alta Normandía. Hasta el día de ayer, mi viaje por este país se había circunscrito a la región de Baja Normandía (cuya capital es Caen). Francia metropolitana tiene 22 regiones, así que a este paso tardaría 11 meses en recorrerlas todas! Claramente, este es un país donde hay mucho que ver y disfrutar, y en este viaje si acaso podré explorar superficialmente las tres regiones por las que voy a pasar (Baja y Alta Normandía, y la región Nord-Pas de Calais, más al norte). Ya habrá oportunidad de volver y visitar otras regiones. Por lo pronto, estoy a unos 330 km de Brujas, que será mi primer destino en Bélgica. Poco a poco iré trazando mi ruta, como lo he hecho hasta ahora.

Planear la ruta es una actividad tan necesaria como entretenida.
La infinidad de posibilidades que revelan los mapas es alentadora.
Pero, sin importar qué tan detallada es la planeación, siempre
habrá sorpresas en el camino.


La neta sobre Francia

Estoy disfrutando mucho mi recorrido por Francia. Como escribí hace unos días, se trata del país más visitado del mundo -y por mucho. En 2011, el país recibió casi 80 millones de turistas extranjeros. El 2o país más visitado, los EUA, recibieron 62 millones (México, que ocupa la décima posición en el ranking de visitantes extranjeros, apenas recibió 24 millones en 2011). Francia es un país que desde hace siglos se ha preocupado por fomentar la refinación, la excelencia y la estética en casi todo lo que hace -desde los vinos hasta los edificios, pasando por la ropa, la música, la comida y el diseño gráfico, los franceses se especializan en agasajar los sentidos. Este es el país del buen vivir (la joie de vivire), y es evidente que la enorme mayoría de la población no la pasa nada mal. Hoy leía en el semanario Le Point que, pese a la crisis económica europea y la alta tasa de desempleo, la mayoría de los franceses aún cree que su sistema de bienestar social es el mejor del mundo. Quizá haya una dosis de chauvinismo en esta creencia (Chauvin era francés, a final de cuentas) pero creo que los franceses no pueden estar tan equivocados. Realmente son afortunados, y su país es hermoso. Además, para alguien que viaja en bicicleta, es mucho más fácil encontrar carreteras secundarias poco transitadas que en Gran Bretaña (un país tres veces más chico, pero con la misma población). 

Campos dorados, adornados por enormes torres de paja,
y carreteras secundarias en perfecto estado pero poco
transitadas. Una delicia para visitar en bicicleta, Francia.
Mi experiencia en Francia se ha visto enriquecida por dos razones importantes: una, que estoy redescubriendo la lengua francesa, que estudié 4 años en la universidad pero que nunca había podido practicar realmente. Me encanta leer los periódicos y las revistas, escuchar la radio y conversar con la gente, y descubrir ese mundo elegante y diferente que es la francofonía. La segunda razón es que he podido entablar amistad con gente de mi edad. En particular, y como escribí en el post anterior, en mi primer día en Francia -en Cherbourg- conocí a Nicolás, francés originario de Bretaña (pero radicado en Calvados) y nos hicicmos amigos. Bueno, pues el fin de semana pasado lo fui a visitar -su pueblo me quedaba de camino al este- y me beneficié de su hospitalidad por dos días. Conocí a otros amigos suyos, y realmente la pasamos muy bien. Esto es lo mejor de viajar, la gente que conoces en el camino y sobre todo las amistades que vas creando.


Almuerzo dominical con mis amigos franceses. De
izquierda a derecha: yo, Benjamin, François y Nicolas

Desayuno francés: baguette, pan, mantequilla, mermelada, café.

Galette (crepa) con jamón y queso
Destinos


En Francia mi velocidad de desplazamiento ha sido marcadamente inferior a la que registré en Gran Bretaña, principalmente porque he optado por turistear algunos días, y otros sí he hecho bicicleta pero en circuito, iniciando y terminando en el mismo sitio. De Cherbourg fui hacia Carentan, Isigny-sur-Mer y Bayeux. Luego a Caen y a St. Pierre-sur-Dives (donde habita mi amigo) y finalmente he visitado Honfleur, Le Havre (paseo diurno desde Honfleur) y finalmente Rouen. De estos sitios, mi favorito ha sido Honfleur: es un puerto repleto de edificios del medioevo y del Renacimiento, situado muy cerca de la desembocadura del río Sena.


El pintoresco puerto de Honfleur, repleto de restoranes al aire libre

Sustentabilidad financiera


En Francia he encontrado más sitios de camping que en Gran Bretaña, y éstos tienden a ser de muy alta calidad. El clima también ha sido mejor, y no me ha llovido realmente ni un solo día. Por ello, estoy acampando más seguido: acampé 1 noche en Isigny-sur-Mer, 2 en Bayeux, y 2 en Honfleur. En Cherbourg, Caen y Rouen me he hospedado en hostales (3, 3 y 2 noches respectivamente). Y obviamente, no gasté en hospedaje las 2 noches que estuve en casa de mi amigo. De este modo, mis gastos de hospedaje han sido modestos. He preferido gastar más dinero en degustar la comida francesa, aunque sea de vez en cuando. En mi opinión, tiene más sentido gastar en un restorán para almorzar que para cenar, porque la mayoría de los restoranes tienen menús fijos que van de 10 a 20 Euros. Los sitios de camping, ahora que ya terminó la temporada alta, han sido de entre 6.50 y 14 Euros. Los hostales (auberges de jeunesse) cuestan entre 13 y 22 Euros la noche. Francia es más barato que Gran Bretaña, y creo que combinando hostales con sitios de camping se puede viajar en bicicleta, comiendo bien, por entre 35 y 45 Euros al día.

Café gourmand: espresso, helado, flan,
tiramissú y mousse de chocolate


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